viernes, 1 de mayo de 2026

RAPTORE (Argentina-España).

 

RAPTORE se formó en La Plata (Bs.As) en el 2012,cuatro años despúes editaron Rage n' Fever,su primer disco. En el 2018 como "confiaba en el proyecto y en mi visión a futuro para la banda" Nico Catoni,voz,guitarra y fundador de la misma decide irse a vivir a España y en dicho país acompañado de Jamie killhead (guitarra), Cristian Blade (bajo) y Ángel Smolski (batería) editan Blackfire y Renaissance,segundo y tercer disco respectivamente.  
A continuación Nico Catoni nos cuenta la historia de la banda.


Tus comienzos en Argentina.

¿Qué te inspiró a formar una banda?
Se fue dando de manera muy natural. Empecé a tocar alrededor de los 16 años en bandas con amigos,mi primera banda fue Anthelios, donde solo tocaba la guitarra. Con el tiempo empecé a componer mis propios temas y ya desde el colegio tenía la idea de formar mi propio proyecto. Incluso recuerdo que el nombre Raptore ya estaba desde entonces y que me pasaba las clases dibujando el logo. Más adelante, cuando empecé la facultad y a ir todos los días a La Plata entré en contacto con más gente y más músicos. Fue en ese momento cuando mi mujer, Gabi (que en ese entonces era mi novia), me hizo una pregunta clave, si realmente iba a dar el paso y formar una banda con mis propias canciones. Ahí fue cuando todo terminó de encajar en mi cabeza y empecé activamente a buscar músicos y a ensayar con las primeras formaciones de Raptore.
También en esa etapa tomé la decisión de cantar yo mismo mis temas. Fue un proceso progresivo, animándome de a poco y sin ningún tipo de formación previa. A partir de ahí logré consolidar una formación más estable, con Michel en el bajo, Ruso en guitarra y Mauro como primer baterista y así empezó a tomar forma real la banda.

¿Qué circuito frecuentaban y con quienes tocaban más seguido?
En La Plata solíamos compartir escenario con Tábano, éramos todos amigos e hicimos muchas fechas juntos. Más que un circuito de metal cerrado lo que había eran bandas independientes que organizaban sus propios shows mezclándose con otros ámbitos de la ciudad. Si bien había bares de metal no existía una red de bares específicos donde tocaran siempre los mismos y se armara una 'escena' hermética, el movimiento estaba más esparcido. Podías terminar tocando en un centro cultural, una estación de tren abandonada, un encuentro de motoqueros o en un teatro. Esa diversidad es algo propio de La Plata que 
me gustaba mucho, no sé si seguirá siendo así. También tocábamos seguido con Godzilla, ZF, ZX o cualquier proyecto que ese grupo de amigos fuera armando,Tártaro es otra banda que recuerdo con la que compartimos un par de shows. 
Durante la etapa de Rage ‘N Fever empezamos a movernos más hacia Capital Federal, tocando en lugares como Steel Pub o Primer Piso y también en el conurbano, especialmente en el Galpón de Laferrere. Solíamos viajar en combi desde La Plata compartiendo el viaje con bandas como Thrasher o Splinter (el otro proyecto de Ignacio). En esa época compartimos mucho escenario con Velocidad 22, Metaluria (QEPD Parma), Tungsteno y Falcon, entre otras. Steelballs también estaba dando sus primeros pasos y aún hoy mantengo una buena relación con ellos. Para nosotros llegar a Capital era un hito fundamental, lo veíamos como el paso lógico y necesario en nuestra carrera.


En el 2016 sale Rage n’ fever , su primer disco. ¿Cómo fue el proceso de componerlo, grabarlo y editarlo?
La composición fue muy natural. Al tratarse del primer disco reuní prácticamente todo el material que había escrito desde chico hasta ese momento, así que de alguna manera funciona como un reflejo bastante completo de mi esencia y mi personalidad. Hay canciones con elementos de thrash, otras más cercanas al heavy clásico y también aparecen influencias de blues y rock and roll, un poco de todo lo que me fue formando como músico.En un principio, la idea era que Raptore fuera una banda de thrash old school americano,hacíamos covers de Anthrax y Testament, ese era el punto de partida. Con el tiempo fui incorporando otras influencias, como W.A.S.P. o Armored Saint, ese sonido más cercano al heavy/hard que queda a mitad de camino entre lo clásico y lo más agresivo. Todo fue surgiendo de forma bastante orgánica, a base de lo que escuchaba y me gustaba en esa etapa, sumado a influencias que siempre estuvieron presentes, como Kiss, AC/DC o el blues.Aunque hago heavy metal nunca quise cerrarme a incorporar elementos de otros géneros o de cualquier expresión artística que me genere algo. Y en ese sentido mi fanatismo por Kiss y AC/DC (que siempre digo que son como “mamá y papá” para mí) también marcó mucho mi forma de componer, la importancia de las estructuras claras, de las canciones con gancho, que conecten. Es algo que aprendí muy temprano y que hasta el día de hoy sigo manteniendo como parte central de mi manera de escribir. La grabación ya fue un poco más compleja. Para ese entonces no teníamos baterista, así que contratamos a Germán Bobb, quien primero tocó algunas fechas con nosotros y luego terminó grabando el disco. Fue un proceso muy profesional y en lo personal me sirvió mucho para aprender, sobre todo porque yo era muy chico e inexperto mientras que él ya tenía varios años de trayectoria.Hicimos una pequeña preproducción y sumado a que Germán ya conocía los temas por haber tocado con nosotros en vivo pudo resolver sus partes sin problemas. Además en ese momento él estaba tocando en Coral, lo que nos permitió conseguir un buen precio en el estudio de su bajista Carlos Soutullo, que fue donde finalmente grabamos. En paralelo, Michel Amir, nuestro bajista, ya se había mudado nuevamente al sur, a Caleta Olivia, así que viajó especialmente para grabar sus partes. Por nuestra parte Ignacio y yo íbamos en bus desde La Plata hasta Capital Federal, saliendo muy temprano para estar en el estudio a las 10 de la mañana y aprovechar el día al máximo. Muchas veces yo tenía que volverme rápido para llegar a trabajar por la tarde, así que todo el proceso tenía un punto bastante exigente y estresante.
Visto en perspectiva, el resultado fue más que bueno, teniendo en cuenta que era prácticamente nuestra primera experiencia grabando y que todo era nuevo para nosotros. A nivel vocal nunca quedé del todo conforme, pero es algo que no cambiaría, también forma parte de ese momento y refleja quién era yo entonces y al final eso es lo que le da valor.
Respecto a la edición, empecé a contactar a distintos sellos dentro de la escena local que podrían estar interesados en el proyecto. Finalmente no fue uno solo sino cuatro sellos los que se sumaron y se complementaron para poder lanzar el disco de forma física y oficial, no fue un proceso simple. Durante varias semanas fui domingo tras domingo a Parque Centenario desde Gonnet para reunirme con los responsables de los sellos y presentarles la propuesta cara a cara,esa insistencia fue clave para que el proyecto empezara a tomar forma. El primer contacto fue con Mogro de Total Desaster quien a partir de ahí ayudó a conectar con otros sellos. Así se terminó gestando una edición conjunta que finalmente se concretó junto a Disembodied Records, Metal Command Records y Despreciable Realidad fanzine.

En el 2017 este disco se editó en Alemania. ¿Cómo lograron el contacto?
Para ese entonces estábamos buscando un sello en Europa y un amigo nos mencionó a Witches Brew, así que contacté con ellos por mail y se mostraron interesados en hacer la edición en C.D., para la cual grabamos dos covers como bonus tracks. A pesar de que pasaron los años y hemos cambiado de sello seguimos en contacto con ellos y el año que viene con motivo del décimo aniversario de su edición estaremos lanzando el Rage ‘N Fever en vinilo por primera vez. En ese momento contar con una edición europea para un proyecto que había nacido de forma tan humilde en City Bell, Gonnet o La Plata fue un logro muy importante. También hay que tener en cuenta el contexto, en el 2016 o 2017 no existía el nivel de globalización que hay hoy casi diez años después. Recuerdo por ejemplo que cuando salió el álbum mucha gente nos comparaba con Enforcer… ¡y yo ni siquiera sabía quiénes eran en ese momento! Eso habla bastante del punto en el que estábamos y lo que fuimos avanzando desde entonces.

¿Cómo les fue cuando tocaron en Paraguay y en Bolivia?
Fueron dos situaciones completamente distintas. Podría decirse que en Paraguay nos fue muy bien y en Bolivia no tan bien. La fecha de Asunción la organizó Bernie Casco de Evil Force y fue excelente, nos trató como si fuésemos una banda importante, corriendo él con todos los gastos, haciendo de guía turístico, llevándonos a conocer a toda la gente de la escena, los bares, etc. Era la primera vez que salíamos del país y la experiencia no podría haber sido mejor ya que nos dieron un trato al que no estábamos para nada acostumbrados y nos hicieron sentir muy bien recibidos en su país. En Bolivia la experiencia fue muy distinta, teníamos programadas dos fechas, una en La Paz y otra en Juliaca, Perú, pero esta última finalmente no pudo realizarse. Al llegar a La Paz después de la primera noche el organizador desapareció,había asegurado que el hotel estaba pagado, pero no era cierto. Nos retuvieron los DNIs y tuvimos que pedir ayuda a otra persona para cubrir los gastos y poder recuperarlos. Para ese momento ya estábamos solos en la ciudad, moviéndonos por nuestra cuenta y sin dinero. Al día siguiente tocamos y eso fue lo único realmente positivo del viaje. El público fue increíblemente receptivo, nos trató genial y nos apoyó mucho comprando merchandising, esa respuesta hizo que todo valiera un poco la pena.  Al día siguiente teníamos que viajar a Juliaca, pero seguíamos sin noticias del organizador en Bolivia, cuando fuimos a la terminal de buses nos enteramos de que todas las rutas estaban cortadas debido al rally Dakar que se estaba disputando, así que era imposible circular. Intentamos coordinar con la organización en Perú, pero no pudieron venir a buscarnos ni ofrecernos una solución, por lo que el concierto tuvo que cancelarse. Otra vez estábamos varados, sin dinero y sin ayuda en un país que no conocíamos. Intentamos regresar a Argentina ese mismo día, pero tampoco fue posible,tuvimos que pagar una noche más de hotel de nuestro propio bolsillo, usando el dinero que por suerte  habíamos generado con el merchandising el día anterior. Finalmente al día siguiente pudimos volver en un viaje en bus de más de 24 horas y eso sin contar la cantidad de momentos en los que sentimos que no la contábamos, atravesando montañas y acantilados… sinceramente es un milagro que hayamos llegado sanos y salvos jaja. Fue una experiencia dura pero enriquecedora. ¡Nos encantaría volver, pero en mejores condiciones!

Compartieron escenario junto a EXCITER y ENFORCER. ¿Fueron sus primeros shows junto a bandas internacionales?¿Cómo les fue?.
Sí, fueron nuestros primeros conciertos con bandas internacionales, y la verdad es que nos fue muy bien. Con Enforcer tocamos dos veces en Argentina, en Córdoba y en Buenos Aires y desde entonces mantenemos una buena relación. Olof Wikstrand trabajó con nosotros en el EP de 2019 ‘Prisoner Of The Night’ y desde ese momento seguimos en contacto y hemos compartido escenario varias veces aquí en Europa. En aquel entonces para nosotros era muy importante telonear a una banda así y nos llevamos muchos aprendizajes, tanto de lo que pasa arriba del escenario como de todo lo que ocurre detrás. Fue una experiencia muy enriquecedora que además ayudó a elevar un poco el perfil de la banda. Con Exciter también fue una gran experiencia,ellos habían venido el año anterior junto a Nuclear Assault y gracias a un contacto (Germán Bobb, el baterista sesionista con quien grabamos Rage ‘N Fever) pudimos entrar, ver la prueba de sonido y el show a cambio de prestar mi guitarra como backup. Recuerdo haber ido con Ignacio que era nuestro guitarrista en ese momento y decirle, “la próxima vez que vengan, tenemos que ser nosotros los que toquemos con ellos”. Y así fue, al año siguiente regresaron y como ya teníamos buena relación con Hugo de Jedbangers, quien organizaba, nos postulamos para tocar y todo salió de la mejor manera. En ese momento estábamos tocando como trío, porque Ignacio acababa de dejar la banda, pero el show salió muy bien. Pudimos compartir escenario con ellos en su formación original y como gesto final incluso salieron con nuestras remeras después de tocar.
Con el tiempo y en gran parte también por vivir en Europa, estar más en contacto con músicos y tener acceso más frecuente a bandas que en Argentina son más difíciles de ver, fui perdiendo esa especie de “veneración” hacia los artistas, esa idea de que son intocables. En Argentina tocar como soporte de una banda internacional podía sentirse como algo enorme, casi de lo más importante que nos podía pasar, hoy lo veo distinto, muchas veces es más beneficioso organizar nuestros propios conciertos en nuestra ciudad que salir a tocar como soporte de cada banda que pasa por Barcelona. Hacer lo segundo constantemente termina quemando tu imágen y además no suele dejar un rédito económico, puede ser útil para una banda que recién empieza, para ganar algo de visibilidad, pero hasta cierto punto.

¿Qué te motivó a irte a España en el 2018?
Más que nada sentía que Raptore podía tener más posibilidades si tenía una mejor vidriera. Confiaba en el proyecto y en mi visión a futuro para la banda y veía que posicionarnos en Europa podía abrirnos muchas más puertas. Musicalmente sentía que estábamos a la altura (ya venía trabajando en Blackfire y tenía claro el siguiente paso), pero también era consciente de las limitaciones. En Argentina el nivel de talento es alto, igual que aquí en Europa, pero la infraestructura y las oportunidades de crecimiento son más reducidas, sobre todo en ese momento hace casi diez años. Conseguir equipamiento, tocar sin tener que pagar, salir de gira o simplemente generar ingresos para que la banda se sostenga y pueda crecer era muy difícil. A eso se sumaba que me costaba encontrar músicos realmente comprometidos con el proyecto. El resurgimiento del heavy metal tradicional que hoy está tan asentado, en el 2016 recién empezaba a asomar en Argentina y dar con gente que tuviera una visión profesional, entendiera el género, cuidara la estética y se implicara de verdad no era sencillo, más aún siendo de La Plata y no de Buenos Aires, lo que complicaba todavía más la logística de ensayos y continuidad.
Recuerdo muy bien el momento en que tomé la decisión. Estábamos preparando el show de presentación de Rage ‘N Fever y como ya no contábamos con el baterista sesionista salimos a buscar uno fijo,encontramos a uno muy bueno, también de La Plata y parecía que todo iba encaminado, pero unos días antes del concierto me llamó para decirme que no estaba seguro de tocar, que como no había grabado los temas no los sentía propios y no se iba a sentir cómodo, me dejó totalmente descolocado, era un gran músico, técnicamente de los mejores que habíamos tenido, pero tenía una mentalidad que no encajaba con lo que yo buscaba. Ahí fue cuando me cayó la ficha. Recuerdo estar en la ducha, dándole vueltas a esa situación y entender que ese tipo de problemas no iban a cambiar, llevaba años buscando músicos, sobre todo bateristas y siempre terminaba pasando algo parecido con gente que se bajaba por motivos inesperados. En ese momento pensé, “hasta acá llegué, ¿y si pruebo suerte en Europa?”. La decisión de venir a España, en particular tuvo también un componente práctico, tenía un tío aquí, lo que nos facilitaba mucho la llegada y poder establecernos al menos en un primer momento y así fue como empezó todo ese cambio.

¿Cómo tomaron tus compañeros de banda esta decisión?
Para ese entonces la banda estaba funcionando como trío, esto fue después de la gira por Bolivia y en parte por esa mala experiencia el baterista decidió bajarse del proyecto, así que quedamos solo Michel y yo. Fue en ese momento cuando le planteé mi idea de llevar Raptore a Europa y en principio estuvo de acuerdo. El plan era que él pasara a la guitarra, incorporar a Cristian en el bajo, con quien ya habíamos empezado a hablar y completar la formación una vez estuviéramos en España. Sin embargo aunque la intención estaba no le fue posible conseguir la documentación necesaria para emigrar. Con el tiempo todo el proceso se volvió cada vez más complicado para él, así que finalmente decidió no seguir adelante con la idea. Aun así nunca hubo ningún problema entre nosotros, entendió mi decisión de irme y siempre hubo buena onda, más allá de la lógica frustración de no poder concretarlo juntos. Hasta el día de hoy mantenemos una gran relación, hablamos prácticamente a diario y él siguió con sus propios proyectos. Actualmente está con Ruinas Góticas, que suena realmente muy bien.

¿Qué balance haces de tus años en la escena argentina?
El balance es positivo. Aunque alguien podría pensar lo contrario porque finalmente me fui, si pongo todo en la balanza la experiencia fue claramente enriquecedora. Esos años fueron mis primeras veces en muchas cosas, cantar, viajar para tocar, grabar, empezar a gestionar una banda… fueron etapas fundamentales. Visto en perspectiva, hoy haría muchas cosas diferentes si tuviera que empezar un proyecto desde cero, pero simplemente porque ahora sé cosas que en ese momento solo se aprenden con la experiencia. Aun así me quedo con lo más valioso de esa etapa, todo lo que hacía era genuino, nacía desde adentro, sin estar condicionado por una dinámica más competitiva o compleja como la que existe hoy. También tengo muchas ganas de volver a Argentina con Raptore y poder compartir todo el crecimiento de la banda con la gente que nos acompañó desde el principio.

Tu actualidad en España.

¿Te costó volver a empezar?.
¿Cómo conociste a tus actuales compañeros de banda?

Sí y no. En el 2016 en España salió un compilado llamado Spanish Steel Attack, que reunía bandas locales y nos incluyó como invitados especiales desde Sudamérica. En ese mismo compilado participaba Streamer, donde Cristian tocaba el bajo. Recuerdo que fue la única banda que realmente me llamó la atención y ahí fue cuando lo descubrí y decidí contactarlo. Empecé a buscar videos suyos tocando y me pareció increíble, tenía técnica, actitud y estética, justo lo que buscaba para Raptore. A partir de ahí empezamos a hablar y con el tiempo le conté mi idea de mudarme a España y de contar con él para el proyecto. Le mostré nuestro disco, las ideas que tenía para el siguiente álbum y se mostró muy entusiasmado.Mientras tanto yo seguía contactando músicos por Facebook e Instagram para ir conociendo la escena. Ni bien llegué a Barcelona ese mismo mes, sin trabajo y sin tener del todo resuelta mi situación ya estábamos ensayando con Cristian y reorganizando la banda.Fue él quien contactó a Ángel, a quien conocía por el trabajo de su padre. En ese momento estaba empezando con la batería en LoanShark, aunque originalmente era guitarrista. Le interesó el proyecto y se sumó. Ensayamos un tiempo como trío hasta que finalmente contactamos con Jan en guitarra y pudimos completar la formación, volviendo a ser un cuarteto después de varios años.
Más adelante Jan dejó la banda por motivos personales y ahí fue cuando entró Jamie. La idea inicial era contar con él desde el principio, pero cuando hablé con él en 2018 estaba ocupado con otros proyectos. Finalmente en el 2020 los tiempos coincidieron y se unió, completando la formación que grabó Blackfire y que se mantiene hasta hoy, conformando la etapa más estable que ha tenido la banda.
Así que podría decirse que todos los contactos que tenía al momento de emigrar fueron fruto de una búsqueda previa, constante y bastante exhaustiva. No había nada asegurado, no venía con un sello ni con una productora detrás, sino con trabajo propio, iniciativa y muchas ganas de hacer que el proyecto creciera.

¿Cómo lograste abrirte puertas, caminos, dentro de la escena española? ¿Tuviste algún inconveniente ,alguien que te pusiera obstáculos?
No he tenido inconvenientes ni obstáculos para integrarme, nunca sentí un trato diferente por ser extranjero. Al principio fue Cristian quien me introdujo y así fui conociendo a todo el mundo. Si bien apenas llegué solía frecuentar más bares y recitales locales, con el tiempo me volví más reservado. Decidí alejarme del mundillo interno y de lo que en Argentina llamamos 'el puterío'. Desde hace un tiempo mi único interés es hacer la mejor música posible y trabajar en mi propio crecimiento dejando de lado salidas o círculos que no aportan nada.

En el 2022 sale Blackfire, su segundo disco. ¿Qué tan diferente fue componer y grabar en España?
En cuanto a la composición no hubo grandes cambios, cerca del 80% de Blackfire ya lo traía desde Argentina y el resto lo terminé aquí. Es cierto que poder viajar y estar en contacto más directo con la historia y la cultura europea puede inspirarme nuevas ideas, pero más allá de eso, el proceso compositivo ha evolucionado de forma natural. Donde sí noté una diferencia clara fue en la grabación y para mejor. Desde el inicio hicimos un trabajo de preproducción por nuestra cuenta, lo que nos permitió llegar al estudio mucho más preparados y con un margen mínimo de error, ya en la grabación trabajamos con Javi Félez en Moontower Studios, una eminencia en grabación y producción que nos ayudó a llevar el material al mejor nivel posible, su estudio está perfectamente equipado, lo que nos permitió trabajar sin limitaciones y su experiencia nos dio la tranquilidad de confiar plenamente en su criterio.Después de muchos años finalmente logramos ese sonido “internacional” que buscábamos. Además la experiencia en el estudio se ha convertido en una de las partes que más disfruto del proceso. Ahora mismo tengo muchas ganas de volver a entrar a grabar el próximo disco.

En el 2024 lanzan Reinassance, su tercer y último disco hasta el momento. 
¿Qué diferencias hay con los anteriores?
A la hora de componer no ha habido cambios en el proceso, siempre me inspiro en aquello que me conecta o me genera una emoción e intento llevarlo al terreno del heavy metal y al contexto de Raptore, venga de donde venga, rock and roll, pop punk, doom, death o lo que sea. Nunca me limité por la “necesidad” de encajar en una etiqueta dentro de un subgénero y Renaissance no fue la excepción. Quizás en este disco esas influencias se perciben de forma más marcada, lo que hace que musicalmente no sea tan homogéneo y ofrezca una mayor variedad. Eso también ha dividido un poco su recepción, hay quienes lo consideran muy superior a su predecesor y otros que esperaban algo más cercano a un Blackfire II. Personalmente valoro ambos por igual, porque son el resultado natural de quién era yo en el momento de componerlos, una especie de fotografía de ese instante, no algo forzado para encajar en una categoría y eso es lo único que realmente me interesa transmitir, lo real, lo verdadero. Como dato curioso, Imperium está cantada por Cristian y es la primera canción de Raptore con otra voz principal que no es la mía. ¡Mucha gente lo ha adoptado como su tema favorito del disco!

¿En qué se inspiran para las letras y las portadas?
Para mí las letras funcionan como pinturas. No las pienso tanto como historias lineales, sino como escenas, como si fueran un cuadro del renacimiento por ejemplo. Me inspira la obra de artistas de esa pintura clásica europea, especialmente religiosa y dramática, donde hay una belleza muy fuerte incluso en lo infernal o lo oscuro. Aunque a veces uso imágenes relacionadas con el diablo o el infierno, no viene desde un lugar literal o ideológico, sino desde lo artístico, como lo haría un pintor de otra época representando el castigo, la caída o la condena. Es más una exploración estética y simbólica que una postura. Al mismo tiempo en los últimos años empecé a escribir desde un lugar más personal. Hay temas como ‘Phoenix’ donde dejo de lado lo simbólico y voy directo a lo real, emociones, procesos internos, cosas que me atraviesan de verdad, entonces conviven esas dos cosas, por un lado lo visual y ‘pictórico’ y por otro lo honesto, lo humano, lo que quiero sacar de adentro.

Tus últimos dos discos fueron editados por Pacheco Records (Argentina). ¿Qué otros vínculos te unen actualmente con tu país?
Además de los vínculos familiares y amistades de toda la vida, estoy en contacto permanente con músicos amigos, ya sean los chicos que tocaron en Raptore, como de otras bandas amigas. Si bien aún no he vuelto desde que me mudé, estoy al tanto de la coyuntura actual y sigo todo lo que va pasando en Argentina. En noviembre de este año estaré por allí por primera vez desde que emigre y tengo muchas ganas de ver amigos, familia y recorrer lugares a los que hace mucho no voy. Soy hincha de River también y no me pierdo nada de lo que pasa con el equipo.
Mi relación con Gerardo de Pacheco Records se remonta a los días de Rage ‘N Fever,en aquel entonces viajaba los domingos desde Gonnet hasta Parque Centenario para contactar personalmente con los sellos y buscar una edición para el disco. Aunque en ese momento el álbum salió por otra vía mantuvimos el contacto. Ya establecido aquí lo busqué directamente para editar nuestros dos últimos trabajos, me hacía mucha ilusión que los discos se consiguieran en Argentina a un precio accesible, sin los costos del material importado, por eso no dudé en trabajar con Pacheco para que haya una edición local que facilite su llegada a toda Sudamérica.

¿Cómo describirías la escena de España?
En general, no solo en España, sino en toda la escena globalmente hablando, no encuentro nada nuevo en el heavy metal, veo más innovación en el black o en el death por ejemplo,creo que el heavy metal está estancado, repitiendo los mismos clichés y haciendo copias u homenajes a los ´80 en lugar de apostar por incorporar elementos nuevos o algo que sume. En cuanto a bandas hay muchísimas hoy en día, cada viernes puedes encontrar lanzamientos nuevos de bandas similares, pero son muy pocas las que aportan algo nuevo o que tenga sustancia como para destacarse y eventualmente continuar haciendo una carrera interesante. La mayoría de las bandas descansan en fórmulas genéricas, ahora hacen letras con chatGPT y no aportan nada de valor a la escena, por lo tanto si te dejas llevar por la cantidad de bandas podría decirse que el heavy metal goza de buena salud, pero en lo que respecta al contenido es repetitivo y vacío. Siguiendo esa fórmula, no veo un avance en el género y creo que eso forma parte de su propia condena de no progresar, la escena es un reflejo de ello.

Han tocado por Portugal y República Checa. ¿Cómo les fue, por qué otras partes de Europa han tocado?
Nos ha ido muy bien, también hemos tocado en Alemania y en Francia un par de veces respectivamente. Particularmente en República Checa ha sido una de las mejores experiencias en el plano internacional, el público cantaba nuestras canciones, hacían cola para comprar en nuestro stand de merch, hacían stage dive…El festival Heavy Metal Thunder es uno de los mejores de la escena.

¿Se han cumplido las expectativas que tenías cuando decidiste irte a vivir a España?
Nunca estoy satisfecho con lo obtenido y siempre vamos por más. Podría decirse que las expectativas iniciales sí se han cumplido, pero siempre intentamos progresar y superarnos en cada paso que damos, por lo que la expectativa siempre es alta y quizás no me permite disfrutar o comprender claramente lo que hemos logrado, que sea poco o mucho es importante para nosotros.

¿Actualmente se consideran una banda argentina o española?
Creo que en este punto la banda es un reflejo de quién soy, un argentino viviendo en el extranjero. El corazón, la esencia y el motor son argentinos, pero están acompañados y potenciados por una fuerza y un contexto europeo. Esa mezcla puede convertirse en una gran combinación si logramos unir la energía, el empuje y la pasión argentina con la infraestructura, el entorno y la red de apoyo de Europa. Estoy cómodo viviendo aquí y disfruto del orden, la tranquilidad y las oportunidades que tengo, que fueron en parte los motivos por los que decidí irme. Pero nunca reniego de quién soy, me enorgullece ser argentino y trabajo para representar a mi país de la mejor manera posible.

Muchas gracias por tu tiempo, algo más que quieras agregar.
¡Muchas gracias a vos por darnos este espacio! Un saludo y ¡esperamos estar por Uruguay en un futuro cercano!



Todas las fotos fueron tomadas de las redes sociales de RAPTORE con autorización de la banda.

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RAPTORE (Argentina-España).

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